República Checa y Eslovaquia: el fantasma comunista al acecho

El pasado 2 de marzo miles de personas se concentraron, a bajas temperaturas, en la plaza Hviezdoslav de Bratislava para atravesar el centro de la ciudad hasta llegar a la plaza Libertad, donde se ubican las oficinas del gobierno eslovaco. El motivo: el asesinado del periodista Ján Kuciak, y de su novia, por investigar los vínculos de personas cercanas al gobierno socialdemócrata con la mafia italiana.

Pocos días después, el 6 de marzo, eran las calles de Praga las que estaban desbordadas por los ciudadanos. Un diputado del partido comunista checo, antiguo miembro de la policía política durante la era comunista, ha sido nombrado por el parlamento para dirigir la comisión que supervisa a la policía. Esto ha encendido las alarmas de una población que teme a que los tiempos del terror comunista vuelvan.

Ver a la sociedad civil tomar las calles de Praga y de Bratislava, casi en simultáneo, invita a recordar los hechos de noviembre de 1989, de aquella revolución de los gentiles contra el régimen opresor del partido comunista checoslovaco.  

Partido en el cual, casualmente, militaron los jefes de gobierno de ambos países: Babiš, primer ministro de República Checa por el partido “liberal-demócrata” ANO estuvo afiliado en el partido comunista checoslovaco desde 1980. Por su parte Fico, primer ministro de Eslovaquia, estuvo afiliado desde 1984; tras la caída del régimen comunista pasó a militar en Izquierda Democrática de Eslovaquia, para luego fundar el partido socialdemócrata SMER-SD.

Es indudable que, 27 años después, ambas naciones han logrado grandes avances en lo económico: República Checa con un 2,4% de desocupados disfruta, prácticamente, de pleno empleo; Eslovaquia por su parte creció un 38% en el periodo de 2005 a 2011; y en plena crisis solo llegó a estar en recesión en 2009, para crecer un 5,1% el año siguiente.  

En el plano político también han logrado avances: ambos países son considerados libres según Freedom House, ambos cuentan con una variedad de partidos, libertad de prensa,y alternancia política. Aun así, todavía queda mucho por hacer, especialmente cuando aún hay ex líderes comunistas en las altas esferas de poder: la corrupción y los crímenes están al acecho.

Este es un mensaje también para los venezolanos que queremos salir del chavismo: nuestra tarea no finalizará el día que logremos vencer al comunismo en nuestra patria, tendremos que estar siempre vigilantes para evitar que los comunistas, disfrazados de “socialdemócratas”o “liberales”, vuelvan al poder. Bien lo dijo Thomas Jefferson: el precio de la libertad es la eterna vigilancia.

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Originalmente publicado en Foro Libertad

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