La ayuda que Venezuela necesita

Venezuela vive una gran crisis humanitaria. El 94% de los venezolanos asegura no poseer ingresos suficientes para cubrir los costos de vida (ENCOVI); entre el 19 de noviembre y el 9 de febrero al menos 1.557 pacientes murieron por falta de materiales médicos y el 51% de los hospitales no cuentan con los recursos para atender emergencias (ENH); 23.047 personas fueron asesinadas en 2018, de las cuales 5.535 fueron asesinadas directamente por las fuerzas del Estado (OVV); hay 288 presos políticos (FP), de las 12.406 personas que han sido detenidas arbitrariamente desde 2014 (FP).

Aunque sé que los números nunca serán capaces de transmitir ni el hambre, ni el sufrimiento, ni los deseos de libertad de mi noble pueblo; las cifras antes expuestas son un intento de transmitirle al lector lo que hoy vive mi país, y de demostrar que nuestra crisis va más allá de una simple crisis política y/o económica, por lo tanto, su solución va más allá de la vía política convencional.

No puede haber salida pacifica porque han sido ellos quienes han bloqueado esa opción. Fueron ellos quienes por medio de la expoliación destruyeron el tejido productivo del país, fueron ellos quienes crearon estructuras paralelas a las instituciones, fueron ellos quienes usaron a los presos políticos como válvula de escape frente a la presión política y, sobretodo, son ellos quienes han cometido y siguen cometiendo crímenes de lesa humanidad contra la población.

Quienes a pesar de lo antes dicho, proponen el diálogo como solución, lo hacen a sabiendas de que esta vía ya se ha intentado en reiteradas ocasiones. El ultimo diálogo oficial se llevó a cabo en República Dominicana en 2017, con la mediación del expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Los venezolanos sabemos muy bien como acabó aquello: el chavismo continuó masacrando a la población. Se han negado una y otra vez a aceptar una salida pacifica porque no les interesa, porque su naturaleza es criminal. 

La solución definitiva a la crisis pasa por acabar con la raíz de todos los problemas: el narco-régimen chavista, que hoy se sostiene gracias al narcotráfico, la corrupción, el terrorismo y la complicidad de ciertos actores de la comunidad internacional.

Es por eso que, aunque aplaudo los esfuerzos en la búsqueda de hacer llegar la ayuda humanitaria a quienes más lo necesitan, hoy me atrevo a decir que la verdadera ayuda, la que puede abrir las puertas a la libertad y a la democracia en Venezuela, es aquella que ejerza la fuerza contra aquellos que ya la están ejerciendo contra el pueblo venezolano. De lo contrario, estaríamos dándole cancha libre al regimen chavista para que siga empobreciendo, reprimiendo y matando a los venezolanos.

Es hora de que el presidente encargado Juan Guaidó, junto a la Asamblea Nacional, cumplan con las atribuciones que les confiere el artículo 187-11 de la Constitución Nacional, y soliciten formalmente la conformación de una fuerza militar multinacional que incluya componentes venezolanos, para que se ponga fin, de una vez por todas, al narco-régimen chavista encabezado por Nicolas Maduro.

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