Una oportunidad para Eslovaquia

Quien me conoce sabe del gran interés que despierta en mi Eslovaquia. Su cultura, sus paisajes, su gente y, sobretodo, su historia y su valentía frente al comunismo soviético y a los regímenes autoritarios.

Desde la resistencia en el 68, la revolución de terciopelo en el 89 a la transición a la democracia tras el régimen autocrático de Mečiar; Eslovaquia, con sus altos y sus bajos, ha superado grandes retos, frente al pesimismo de quienes no confiaban en sus capacidades. Con el gobierno de Mikuláš Dzurinda se intensificaron las reformas, la apertura de mercado y el ingreso a la Unión Europea y la OTAN; y se empezaron los tramites para ingresar a la zona euro. Reformas que permitieron altas tazas de crecimiento, inversión y creación de empleo.

Tras una campaña que invitaba a “regresar a los principios básicos de solidaridad”, como critica a las reformas de pensiones, laborales y de impuestos que había implementado el antiguo gobierno, Robert Fico llega al poder. Fico había militado en el partido Izquierda Democrática Eslovaca y recién en 2004 había fundado su propio partido: Dirección Socialdemócrata – SMER. Si bien su gobierno hizo algunos cambios, sostuvo las bases del sistema económico, lo que les permitió ingresar finalmente en la zona euro en 2009 y salir brevemente de la crisis en 2010, creciendo a poco más de un 5%. Hoy Eslovaquia es, entre otras cosas, el país que más coches per capita produce.

En 2010 los partidos opositores a SMERSD, (SDKÚ-DS, SAS, KDH y ModtHíd) lograron formar un gobierno liderado por Iveta Radičová. Dicha coalición, como era de esperarse debido a la diversidad de partidos, fue muy endeble, y una decisión tan clave para el momento, como apoyar o no la ayuda al gobierno griego, terminó por derrumbar al gobierno eslovaco en 2012. Ahí empezó una nueva etapa: mientras SMER gobierna, la oposición liberal ha sido incapaz de generar una alternativa de gobierno.

Después de las repentinas elecciones de 2012, el partido SMERSD ganó con amplia mayoría; y como diría Lord Acton: “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente“. Fico y los oligarcas a su rededor empezaron a concentrar grandes cuotas de poder y de dinero, esto obviamente invitaba a la prensa libre a investigar. No en vano este llegó a llamarlos en 2018 “los payasos en los medios”.

En el momento en que avanzaban sus investigaciones respecto a la cercanía de la mafia italiana con personalidades cercanas al gobierno socialdemócrata, el periodista de Aktuality.sk, Jan Kuciak y su novia Martina Kušnírová, fueron asesinados. Como reacción a tan lamentable tragedia, la sociedad civil se movilizó invocando a una Eslovaquia decente (za slušné Slovensko) que exigía y sigue exigiendo respuestas, y que no va a descansar hasta conseguirlas.

En este año electoral, pese a la presión ciudadana, todo parecía indicar que el mismo problema que antes mencionaba iba a repetirse: la opción liberal iba a las elecciones dividida en 3 candidatos. Finalmente, uno de los dos candidatos con más opciones, Robert Mistrík, soportado por los liberal-conservadores de SAS, decidió declinar en favor de Zuzana Čaputová; la candidata de los liberal-progresistas de Progresívne Slovensko.

Llegó el día de las elecciones, las encuestas apuntaban a que Čaputová pasaría a segunda vuelta, pero se corría el riesgo de que o bien Harabin o Kotleba, lograsen el segundo puesto. No hubo sorpresas, y el susto no fue más que eso. Čaputová, con el apoyo del 40% de quienes votaron en primera, logró pasar a la segunda vuelta. El sábado 30 de marzo se elegirá al nuevo presidente de Eslovaquia. La opción liberal de Zuzana Čaputová frente al candidato oficialista, el socialdemócrata Maros Šefčovič.

Sin bien es el primer ministro quien concentra gran parte del poder, en los sucesos del último año se ha demostrado la valía de quien ostenta la presidencia de la república, o al menos así lo ha demostrado Andrej Kiska. El presidente, además de su capacidad de regresar leyes al parlamento, funge como figura representativa y alternativa al poder gubernamental.

He de añadir que, no es solo la presidencia lo que está en juego, está por verse si la oposición está en capacidad de trabajar unida, y de crear una alternativa de poder en favor del cambio que la sociedad y el momento exige, tal y como lo vimos en torno a la candidatura de Čaputová. De darse ¿podrá esta victoria unir a los Eslovaco decentes en una causa común que los lleve a liderar el gobierno? Lo veremos.


Publicado originalmente en Buenos Días Eslovaquia

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